Mis Hijos -Sonia Luna

La maravillosa experiencia de ser padres

Pastora: Sonia Lunawww.CashLuna.org

Quisiera decir mis hijos, pero realmente no son solo mis hijos, sino nuestros hijos. Para darlos a luz se necesitó también la participación de mi esposo. La satisfacción que uno puede tener en la relación sexual no es nada comparado con la satisfacción de ser madre o padre.

Transformaciones durante el embarazo

Cuando yo estaba embarazada de mi primer hijo, Cashito, me di cuenta de que todo mi organismo cambió por completo. Mi cuerpo comenzó a crecer por todos lados, mis senos estaban más grandes de lo normal y mis caderas también. Lo único que yo sabía era que un niño se estaba formando dentro de mí, pero nunca me había imaginado que mi cuerpo evolucionaría de tal forma que hasta mi carácter cambiaría.

Nosotros hacemos una broma con mi esposo: decimos que hay tres sexos: el hombre, la mujer y la mujer embarazada. Ni uno mismo sabe qué es lo que está sucediendo.

Ahora entiendo, después de tres embarazos, que el organismo de una mujer fue diseñado para ser un instrumento de Dios y formar nuevos seres que serán parte de la sociedad, los cuales deben de ser personas útiles.

La importancia de la nutrición

Los niños cuando están en la matriz están absorbiendo todos los nutrientes de la madre. Por lo tanto, una madre tiene que ser obediente a los doctores y seguir todas las instrucciones que ellos dan para estar bien de salud, bien vitaminada, y para que los niños puedan crecer y desarrollarse de forma sana. En ese mismo momento de formación de los hijos en el vientre, Dios está escribiendo las líneas de su vida.

Reflexiones sobre el embarazo

Si te das cuenta, mujer, todos los síntomas raros que se tienen son un proceso normal donde tienes que estar fortalecida por Dios. Es un momento donde hay mucha sensibilidad y todo se puede amplificar.

Por ejemplo, te provoca más estrés las diferencias con la pareja o las circunstancias que lo rodean por el trabajo.

La escritura divina en nuestras vidas

En Salmo 139:14-16 dice:

«Te alabo porque soy una creación admirable. ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien! Mis huesos no te fueron desconocidos cuando en lo más recóndito era yo formado. Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos.»

La singularidad de cada hijo

Todos los hijos son diferentes, aunque estén viviendo en la misma casa y con los mismos padres. Cada uno de ellos tiene sus genes propios, que los hacen únicos y originales.

  • Aceptación: Muchas veces no les gusta aceptar esos genes, pero nosotros no los escogimos; Dios los creó así.
  • Cambio de carácter: Lo único que los hijos pueden hacer es cambiar su carácter.

¿No es esto maravilloso? Muchas veces una madre se aflige porque hay momentos en que las cosas no están bien y lo primero que uno piensa es: ¿qué hice mal? ¿Dónde fallé? Queremos que todos reaccionen o trabajen de la misma forma, y esto no es posible.

Diferencias en comportamiento

Por ejemplo, si alineo a mis tres hijos y les doy a cada uno un chocolate de la misma marca y del mismo tamaño, cada uno reaccionaría de forma distinta:

  • Cashito se lo comería de un solo bocado,
  • Juan Diego lo analizaría para decidir cuándo comérselo,
  • Anita lo agarraría y se lo comería rápido.

En sus comportamientos diarios:

  1. Cashito: Necesita corrección y resultados inmediatos.
  2. Juan Diego: Reacciona emocionalmente a la corrección.
  3. Anita: Necesita explicaciones más profundas.

Palabras de sabiduría

En Salmo 127:3-5 dice:

«Los hijos son una herencia del Señor, los frutos del vientre son una recompensa. Como flechas en las manos del guerrero son los hijos de la juventud. Dichosos los que llenan su aljaba con esta clase de flechas.»

Consejos prácticos para la crianza

Te quiero motivar a que leas e investigues sobre cómo se comportan por su temperamento y comprenderás que al conocerlos mejor a ellos, te conocerás mejor a ti misma. Dios es fiel y nos dará la sabiduría para enseñarles.

Aquí te comparto algunos consejos prácticos para lograrlo:

  1. Conciencia del poder de las palabras: Nuestras palabras tienen poder para la vida de nuestros hijos (Proverbios 25:11).

  2. Identificación de conductas positivas: Observa lo que han hecho en lugar de lo que no han hecho.

  3. Refuerzo positivo: Elogia, motiva, reconoce el esfuerzo y muestra interés.

  4. Elogia la conducta: Comenta cosas como «Qué buen trabajo hiciste al arreglar tu cama».

  5. Tiempo oportuno: Elogia lo antes posible.

  6. Contacto ocular: Asegúrate de que tu hijo te está escuchando.

  7. Sonrisas: Una sonrisa efectiva acompaña a tus palabras.

  8. Tono de voz: Expresa alegría a través de tu tono.

  9. Mensaje claro: Sé breve y positivo.

  10. Significado del elogio: Hazlo significativo para tu hijo.

  11. Evitar el sarcasmo: No incluyas comentarios negativos en los elogios.

Ejemplos de elogios

  • Sí: «Me gusta tu dibujo, ¡qué bonitos colores escogiste!»
  • No: «Eres el mejor pintor de tu clase, mejor que ninguno.»

Recuerda, cada uno de tus hijos es único y tiene temperamentos que los llevarán a reacciones distintas. Te recomiendo el libro «Conociendo el Temperamento de tus hijos,» que me ha ayudado a conocerlos de mejor manera y sentirme menos frustrada.

Pastora: Sonia Lunawww.CashLuna.org

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