Sergio Enriquez – Ministraciones Del Hogar
La importancia de la familia y la ministración en el hogar
Apostol Sergio Enriquez – www.ebenezer.org.gt
Reflexión sobre el caos presente en el mundo
Si analizamos la causa por la cual el mundo tiene, en muchos aspectos, caos, es porque se ha olvidado y no se ha atendido la familia, el hogar. Uno de los últimos ataques a las familias es el hecho de que se hayan legalizado matrimonios entre personas del mismo sexo.
Entre las señales del tiempo final, está la que Dios enviará al espíritu de Elías para restaurar los hogares.
Comparación con los tiempos de Noé y Lot
Otra de las señales era que, en el final de los tiempos, sucedería lo mismo que en los días de Noé y Lot. Noé logró salvar a su familia completa; sin embargo, Lot no pudo salvar a la suya.
La importancia de la ministración en el hogar
Las ministraciones que realicemos en nuestro hogar determinarán el carácter de nuestros hijos para toda su vida. Si hemos dejado de realizar algunas de las ministraciones que la Biblia menciona, es momento de:
- Pedir perdón a Dios.
- Comenzar a ministrar dentro de nuestro hogar.
I. Estabilidad
La estabilidad es fundamental en el hogar. Podemos encontrarla en Juan 8:35: «Y el esclavo no queda para siempre en la casa; el hijo sí permanece para siempre».
Cuando en nuestro hogar hay estabilidad en lo económico, en lo afectivo y en lo espiritual, le estamos dando a nuestros hijos la capacidad para triunfar en la vida. Un hogar donde la pareja es gay, ¿qué estabilidad puede brindar a un hijo adoptado?
Debemos pedirle a Dios que nos ayude a proporcionar estabilidad a nuestra familia.
II. Vindicación
La palabra vindicar significa vengar, defender y recuperar lo que le pertenece. Leemos en Proverbios 3:12: «Porque el Señor a quien ama reprende (vindica) como un padre al hijo en quien se deleita».
En un hogar, es fácil echar la culpa a los hijos por algún problema. Sin embargo, como padres que amamos a nuestros hijos, debemos vindicarlos y defenderlos.
III. Corrección
La corrección dentro del hogar debe seguir un proceso que incluye:
a) Instrucción: enseñar a ser obedientes.
b) Enseñanza: explicar el porqué de la instrucción.
c) Corrección: llamar la atención por no haber acatado la enseñanza dada.
d) Castigo: si no se obedece lo anterior.
La base de esto se encuentra en Hebreos 12:6: «Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota al que recibe por hijo».
Debemos establecer límites en nuestra casa, dar lineamientos y tener reglas claras que todos acatemos.
IV. Mesa
La mayor koinonía (comunión) debe llevarse a cabo en nuestra mesa. Este es el lugar de comunión donde podemos conocernos más y ayudarnos mutuamente. Aprovechemos los momentos de comida para tener comunicación con nuestros seres queridos.
Mateo 15:26 nos recuerda: «Y Él respondió, y dijo: No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perrillos».
V. Enseñanza
Otra ministración importante que debemos hacer en nuestro hogar es enseñar con el ejemplo. Nuestros hijos harán lo que nos ven hacer. Si nos ven mentir, es probable que, mañana, ellos mismos nos mientan.
Como dice Juan 5:19: «Por eso Jesús respondió, en verdad, en verdad os digo que el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que hace el Padre, eso también hace el Hijo de igual manera».
Conclusión
Si hemos estado fallando en algún aspecto, es momento de enmendar el error y comenzar a ministrar a nuestra familia con estos principios. El resultado será hogares fortalecidos, y, como consecuencia, una iglesia fortalecida.
Apostol Sergio Enriquez – www.ebenezer.org.gt
