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Reflexiones: Apostol Fernando Ortiz - Aprendiendo a escuchar la voz de Dios

  apostol fernando ortiz  Apostol Fernando Ortiz - www.miel-rd.org

El primer milagro que hizo Jesús fue el de convertir el agua en vino. El último fue pegar la oreja de un soldado romano al cual Pedro se la cortó. Este discípulo, a pesar de tener tres años caminando con Jesús, todavía cargaba espada.

Juan 18:10 “Entonces Simón Pedro, que tenía una espada, la desenvainó, e hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco.”

escuharEl Espíritu Santo quería mostrarnos con esta Palabra, que el oído espiritual de siervos de Dios ha sido cortado por gente del Señor que aun tiene espada (“pedros con espada”). Quizás hay personas que no quieren oír la Palabra porque les cortaron su oído espiritual hablándoles de un dios de juicio y condenación, y no les mostraron al Dios de amor y de misericordia.

Los sentidos cedidos por el hombre

El sentido del oído fue el primero que el hombre le cedió a la serpiente (satanás), pues Eva prestó sus oídos para oírlo. Génesis 3:1 “Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?”

Génesis 3:6 “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.”

Luego entregó la vista: “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos.” Si ahora un águila puede ver a dos kilómetros de distancia su presa, ¿Cómo sería la vista del hombre antes de la caída?

Luego intervino el alma (lo codició): “Y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría.”

Después participó el sentido del tacto: “Y tomó de su fruto”

Por último los sentidos del olfato y del gusto: “Y comió”, porque para comerlo tuvo que acercarlo a su nariz y percibió su olor.

Si hoy día una fruta tiene un olor atractivo al olfato, antes de la caída sería superior, pues todavía en la tierra prometida los frutos eran extraordinarios, recordemos que un racimo de uvas lo cargaron dos hombres. Además cabe preguntarse, si hoy día un perro a grandes distancia puede detectar un olor en particular, ¿cómo sería el olfato del hombre antes de la caída?

Tenemos que rendir nuestros sentidos porque en la gracia por una mirada podemos pecar. La Ley de Moisés castigaba al que era sorprendido en pleno acto de adulterio, pero Jesús dijo que el que mira a una mujer con deseo ya adulteró.

Mateo 5:28 “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.”

El sentido del Oído luego de la caída.

Este sentido nos sirve para comunicarnos con el mundo exterior, pero además es el equilibrio del cuerpo. En lo físico el oído se compone de oído externo, oído medio y oído interno.

Génesis 3:8 “Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto”.

Dios hizo al hombre con la capacidad de comunicarse con Él, lo creó como hijo, pero el pecado no sólo nos mató espiritualmente, sino también nos quitó el oído espiritual.

Génesis 3:9-10 “Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? 10 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.”

Luego de la caída Dios le pregunta a Adán: ¿Dónde estás tú? Luego de la caída Adán podía oír a Dios, pero su reacción era distinta a como era antes. Ahora la voz de Dios le causaba temor. Antes escuchaba la voz de su Padre y la obedecía como un hijo que era, pero ahora la escuchaba y le tenía miedo, le atribuía despropósito y se escondía.

Jesús y la importancia de tener oídos espirituales

Marcos 3:24 “Si alguno tiene oídos para oír, oiga.”

Se refería a oídos espirituales. No es escuchar, es lo que esa palaba hace dentro de ti.

Mencionamos que nuestro oído en lo físico está dividido en tres partes, oído externo, medio e interno, pero hay algo más, oídos espirituales. Los puedes tener, pero no sintonizados con Dios.

Marcos 4:24 “Les dijo también: Mirad lo que oís; porque con la medida con que medís, os será medido, y aun se os añadirá a vosotros los que oís. 25 Porque al que tiene, se le dará; y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.”

Jesús dijo mirad lo que oís, porque uno puede mirar lo que oye, ya que el cerebro tiene la capacidad de crear imágenes a partir de lo que oye. Cuando yo oigo a Dios con oídos espirituales, tengo la capacidad de que se me añada mas, pero al que tiene aun lo poco que tiene se le quitará.

Aprendiendo a oír la voz de Dios.

Ana derramó su alma delante de Dios y pidió un niño para Él. Samuel significa pedido a Dios, pero también dado por Dios.

1 Samuel 1:26-28 “Y ella dijo: ¡Oh, señor mío! Vive tu alma, señor mío, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti orando a Jehová. 27 Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí. 28 Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová. Y adoró allí a Jehová.”

Ana comenzó orando y selló el pacto con Dios adorando.

1 Samuel 2:11 “Y Elcana se volvió a su casa en Ramá; y el niño ministraba a Jehová delante del sacerdote Elí.” Samuel sabía adorar y podía ministrar a Dios, porque tenía una madre que adoraba a Dios.

En ese momento el pueblo de Israel estaba perdido, pues tenía un sacerdote, Elí, cuyos hijos se habían perdido y él no había hecho nada para impedírselos.

1 Samuel 2:17 “Era, pues, muy grande delante de Jehová el pecado de los jóvenes; porque los hombres menospreciaban las ofrendas de Jehová.”



1 Samuel 2:18 “Y el joven Samuel ministraba en la presencia de Jehová, vestido de un efod de lino.”

Samuel estuvo en la presencia de Dios desde antes de nacer y era un sacerdote. En medio de un pueblo perdido Dios estaba levantando una nueva generación que estaba siendo preparada para oír Su voz y marcar la diferencia.

1 Samuel 2:26 “Y el joven Samuel iba creciendo, y era acepto delante de Dios y delante de los hombres.”

Desarrollando oídos espirituales



1 Samuel 3:1-4 “El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí; y la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia. 2 Y aconteció un día, que estando Elí acostado en su aposento, cuando sus ojos comenzaban a oscurecerse de modo que no podía ver, 3 Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, donde estaba el arca de Dios; y antes que la lámpara de Dios fuese apagada, 4 Jehová llamó a Samuel; y él respondió: Heme aquí.”

Una vez al año entraba sólo el sumo sacerdote al Lugar Santísimo, que era donde estaba el Arca, si entraba antes moría, pero Samuel dormía allí y no le pasó nada, porque con Samuel se inició un paréntesis de gracia donde luego entró David, por eso mientras Eli terminaba su tiempo, Dios preparaba un hombre conforme a Su corazón.

1 Samuel 2:35 “Y yo me suscitaré un sacerdote fiel, que haga conforme a mi corazón y a mi alma; y yo le edificaré casa firme, y andará delante de mi ungido todos los días.”

De muy pocas personas dijo Dios que eran conforme a Su corazón. Dos de ellas fueron Samuel y David.

Semejanzas entre Samuel y David

Samuel

Samuel dormía donde estaba el Arca

1 Samuel 3:1 Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, donde estaba el arca de Dios

David

David la transportó y la puso en lugar seguro.

1ra. Cro. 15:1 15:1 Hizo David también casas para sí en la ciudad de David, y arregló un lugar para el arca de Dios, y le levantó una tienda.

Escogido desde el vientre de su madre.

1 Samuel 1:27-28 “Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí. 28 Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová.”


Escogido desde el vientre de su madre.

Salmo 22:9-10 “Pero tú eres el que me sacó del vientre; El que me hizo estar confiado desde que estaba a los pechos de mi madre. 10 Sobre ti fui echado desde antes de nacer; Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.

Ministraba al Señor

1 Samuel 2:11 “Y Elcana se volvió a su casa en Ramá; y el niño ministraba a Jehová delante del sacerdote Elí.”

1 Samuel 3:1-4 “El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí;


Ministraba al Señor

1 de Samuel 16:18 “Entonces uno de los criados respondió diciendo: He aquí yo he visto a un hijo de Isaí de Belén, que sabe tocar, y es valiente y vigoroso y hombre de guerra, prudente en sus palabras, y hermoso, y Jehová está con él.”

Llamados de Dios a Samuel

Primera vez-oído externo: 1 Samuel 3:4-5 “Jehová llamó a Samuel; y él respondió: Heme aquí. 5 Y corriendo luego a Elí, dijo: Heme aquí, ¿Para qué me llamaste? Y Elí le dijo: Yo no he llamado; vuelve y acuéstate. Y él se volvió y se acostó.”

Samuel oía la voz de Dios, pero no la reconoció. Muchas veces los hombres oyen la Palabra de Dios y creen que son palabras de hombres.

Segunda vez-oído medio: 1 Samuel 3:6-7 “Y Jehová volvió a llamar otra vez a Samuel. Y levantándose Samuel, vino a Elí y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Y él dijo: Hijo mío, yo no he llamado; vuelve y acuéstate. 7 Y Samuel no había conocido aún a Jehová, ni la palabra de Jehová le había sido revelada. “

Dios insiste porque el siempre a querido hablarle al hombre. La palabra original que se usa en este pasaje es la palabra griega yadá, que significa “propiamente asegurar al ver”.

Samuel conocía la Palabra, pero no le había sido revelada. Hasta que uno no aprende a conocer la Palabra, a oírla con oídos espirituales ésta no es revelada, no sabía que era Dios que le llamaba, porque aunque lo conocía, no había tenido un encuentro con Él, por eso hay personas que conocen muy bien la Palabra, pero no han nacido de nuevo.

Tercera vez-oído interno: 1 Samuel 3:8-9 “Jehová, pues, llamó la tercera vez a Samuel. Y él se levantó y vino a Elí, y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Entonces entendió Elí que Jehová llamaba al joven. 9 Y dijo Elí a Samuel: Ve y acuéstate; y si te llamare, dirás: Habla, Jehová, porque tu siervo oye. Así se fue Samuel, y se acostó en su lugar.”

Una de las cosas mas difíciles es creer que Dios pueda hablara a través de un hombre. Elí, que ya no escuchaba la voz de Dios, enseñó a Samuel a oírla.

Cuarta vez-oídos espirituales: 1 de Samuel 3:10 “Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye.”

Dios le hablaba a Samuel después de que él se acostaba y no antes. Dios puede hablar en cualquier momento, pero le hablaba a Samuel cuando él estaba acostado y esto tiene una enseñanza. Dios no habla cuando estamos en la carne, cuando estamos cargados y afanados, lo hace cuando reposamos, por eso Dios para darle su Eva a Adán lo durmió y por eso Jesús cuando iba a multiplicar los panes y los peces, mandó la gente a reposar. Debemos solar las cargas y aprender a confiar.

Dios habla para que se le obedezca. Dios llamó a Samuel como llamó a Abraham y a Moisés, dos veces. Estos tres personajes tienen en común que todos entregaron algo físico y anímico para atender al llamado de Dios.

Abraham dejó su tierra y su parentela (específicamente a Lot)
Moisés dejó la corte de Egipto y renunció a ser llamado hijo de la hija de faraón.
Samuel dejó su casa y su familia.

1ª. de Samuel 3:11-15 “Y Jehová dijo a Samuel: He aquí haré yo una cosa en Israel, que a quien la oyere, le retiñirán ambos oídos. 12 Aquel día yo cumpliré contra Elí todas las cosas que he dicho sobre su casa, desde el principio hasta el fin. 13 Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado. 14 Por tanto, yo he jurado a la casa de Elí que la iniquidad de la casa de Elí no será expiada jamás, ni con sacrificios ni con ofrendas. 15 Y Samuel estuvo acostado hasta la mañana, y abrió las puertas de la casa de Jehová. Y Samuel temía descubrir la visión a Elí.”

Elí fue desechado porque no estorbó el pecado de sus hijos, porque el amor no es tolerancia al pecado.

Luego de las palabras del Señor, Samuel pudo descansar hasta la mañana. La voz de Dios trae descanso, paz, fortaleza.

Elí no se arrepintió. Ese es el problema de la gente que deja de oír y obedecer la voz de Dios.

1 de Samuel 3:16-18 “Llamando, pues, Elí a Samuel, le dijo: Hijo mío, Samuel. Y él respondió: Heme aquí. 17 Y Elí dijo: ¿Qué es la palabra que te habló? Te ruego que no me la encubras; así te haga Dios y aun te añada, si me encubrieres palabra de todo lo que habló contigo. 18 Y Samuel se lo manifestó todo, sin encubrirle nada. Entonces él dijo: Jehová es; haga lo que bien le pareciere.”

La bendición de oír la voz de Dios con oídos espirituales.

- Vas a ir creciendo y Dios siempre estará contigo.

1 de Samuel 3:19 “Y Samuel creció, y Jehová estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras.”

- Vas a valorar y no caerá a tierra y una sola de las palabras que Dios te de.

- Vas a ser fiel a Dios y la gente lo va a notar.

1 de Samuel 3:20 “Y todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, conoció que Samuel era fiel profeta de Jehová.”

- Dios se va a manifestar donde tú estés.

1 de Samuel 3:21 “Y Jehová volvió a aparecer en Silo; porque Jehová se manifestó a Samuel en Silo por la palabra de Jehová.”

- Dios es quien te va a promover, no vas a necesitar hacerlo tú.

Donde Dios encuentra personas que quieren escuchar Su voz, Él se manifiesta porque Él busca portadores de Su presencia.
Enviado el jueves, 22 de marzo a las 17:51:31 por bravo


 
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