Valora Tu Ganancia - I Parte - Cash Luna
Fecha lunes, 19 de marzo a las 09:50:45
Tema Estudios


     Apostol: Cash Luna - www.CashLuna.org

La gente siempre piensa en el precio. Cuando hablamos de unción, siempre la gente se acerca a preguntarme: “Hermanos, ¿Cuál fue el precio que usted pago por la unción? Y yo les digo: “No te preocupes por saber cuánto pague yo, descubre el tuyo porque Dios no te va a pedir lo mismo que me pidió a mí.” Cuando estas muy interesado en el precio, no estas interesado en la ganancia. El problema no consiste en pagar el precio, consiste en las ganas que tengo de ganar.


Palabra dice: “El que venciere hasta la muerte le daré que se siente a mi diestra” ¿Eso es un regalo o es un premio? Es un premio. El problema es que algunas personas lo quieren todo regalado, y creen que porque Dios es bueno todo lo regala. Pero eso no es así. Los que hemos sabido diferenciar entre el premio y le regalo salimos adelante.

¿El éxito te lo da Dios o Él espera que tengas éxito para el Señor? A veces le pedimos a Dios lo que Él nos esta pidiendo a nosotros. ¿Dios educa a tus hijos, o los educas tú? Dios te dio el cerebro, y ¿Quien estudia? Estudias tu. Entonces, si te das cuenta, el éxito no es un regalo, es un premio. Es el resultado de hacer las cosas que Dios ordena que hagamos. A Josué le dijo: “Nada más esfuérzate y se valiente, no temas, para que seas prospero en todo lo que emprendas.”

Muchas veces a la gente le da miedo escuchar este tipo de enseñanzas, porque están acostumbrados a una comodidad en la cuál esperan que Dios baje y haga las cosas por ellos. Pero, tú eres el trabajador de Dios, tú trabajas para él. Dios es el jefe no nosotros.

El problema no consiste en cuánto demanda Dios demanda de ti. El problema esta en cuánto tu demandas de ti mismo. Dios puede demandar todo lo que sea de nosotros, pero mientras que tú no demandes lo mismo de ti mismo, y no te pongas de acuerdo con Dios en la demanda, las cosas no ocurren. Por eso es que hay personas que en lugar de que su trabajo y desenvolvimiento en las labores en la tierra no honran a Dios, dan vergüenza. Dejan mucho que desear.

La Palabra de Dios en el libro de Filipenses 3:4-8 dice: “Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo”

¿Hay algo de malo en desear ganar?. Lo importante no es competir es ganar. Los deportistas mediocres son los que viven con ese pensamiento, y con razón no ganan. Las grandes naciones ponen a su gente a entrenar, y su entrenador no llega a motivarlos diciéndoles: “El gobierno ha invertido millones en ustedes, lo importante es competir. No se preocupen por el partido”. Eso no es así, ellos llegan y les dice: “Aquí somos los campeones, vamos a ganar, somos los mejores”.

¿Qué es esa mente pasiva y dormida? Cuando estoy predicando a veces miro que a algunas personas les brillan los ojos y están agarrando todo. Pero, veo a otros que tienen expresión de desconcertados y dicen: “Que estará diciendo el Hermano Cash. ¿De qué estará hablando?, si yo nací para perder” Pero déjame decirte que lo que haz perdido esta en manos de alguien más que decidió ganar.

Ganar es importante, el apóstol Pablo decía: “Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.” (1 Corintios 9:26-27) El consejo del apóstol Pablo era: Si se meten a correr es para ganar. Pero, ¿Quién se mete para competir? El que no entrenó para ganar, ese consuelo. Y va la carrera todo enclenque, y la única persona que lo saluda es su abuelita y le dice: “Dale tu puedes”. Y eso es así porque su vida ha sido entrenada para participar, porque así no se compite. Hay que no llega a competir, sólo participan. Y hay muchas personas que sólo están participando de la vida.

La Biblia dice que somos competentes, que nuestras competencia viene de Dios. Es decir, nos da la capacidad para competir. No crea que lo importante es competir, lo importante es ganar.

El problema que se tiene al predicar este tipo de Palabra, no es su espíritu, su espíritu es salvo y se va ir al cielo. El problema es con su mente. No existe transformación si la renovación de la mente.

Si tú todavía crees que desear ganar es malo este mensaje no es para ti. Yo creo que ganar es bueno. Pablo decía: “con tal de ganar a Cristo, no le importa perder”. Anteriormente les decía: “Como es posible que la gente en Latinoamérica ahorre de 5 a 10 mil dólares, en la moneda de su país para pagarle a un coyote para pasar la frontera. Ni siquiera arriesgan su dinero, porque no tiene retorno, se lo dan a alguien y esa persona no le da nada a cambio. Corren el riego de morirse en un contenedor con otro montón de personas que piensa igual que ellos. Te imaginas cuando ellos están adentro del contener, todas esas mentalidades son idénticas. No quiero ofender a nadie con esto, pero sólo quiero que pongas atención en la oportunidad que perdiste. Agarras el dinero, arriesgas la vida porque se puede morir al tratar de cruzar el río, pero ¿Por qué no agarro ese dinero y lo invirtió en su país. No entiendo como teniendo el dinero para volver un empresario, lo usa para irse a volver empleado en otro lado. No siendo suficiente, algunos de ellos cuando les abren el contener del otro lado dicen: “¡Gloria a Dios, aleluya. Lo logre!” ¿Quién te enseño a vivir así, acaso fue Dios?, No, pero lamentablemente algunos que lo representan sí. Si hubieran invertido todo ese capital en sus países tendrían mejores ganancias. Te das cuenta como el éxito esta vinculado a la manera de pensar.

En Latinoamérica tenemos tantos prejuicios que no nos damos permiso de ser mejores. La primera vez que te estrenas un traje fino te sientes mal por lo que los demás vayan a decir.

Pero, quiero llevarte a un punto en que te voy a poner entre en la espada y la pared, ¿Crees que tu servidor, en la eterna gracia de nuestro Señor ha tenido éxito?, Tenemos 9 años de ser iglesia, a los siete inauguramos el templo donde nos congregamos sin deuda. Si yo te dijera que te doy mi secreto ¿Cuánto estarías dispuesto a pagar? Si yo te digo que te puedo llevar al punto en que puedes lograr lo mismo que yo he logrado en la mitad del tiempo que yo, ¿cuánto estarías dispuesto a pagar?

No logras mas porque no estas dispuesto a pagar para lograrlo. Ponte a pensar cuánto inviertes en educación personal al año, cuántos libros lees al año, a cuántos seminarios vas, cuántos servicios al años faltas. El problema que tienes es que no valoras lo que te puede dar la iglesia, por eso es que ofrendas poco, porque no valoras muy poco la Palabra de Dios. La Palabra del Señor no funciona donde no encuentra validez., sino la valoras no la crees.

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