Apostol Sergio Enriquez – La Gracia de Dios
Apostol Sergio Enriquez
Introducción
Al haber proclamado el Año de La Gracia, no es un eslogan publicitario del ministerio; es algo que ha salido del mismo corazón de Dios y que se ha proclamado para bendecir nuestras vidas.
La Verdad Sobre la Gracia
1. Pedro 5:12
Por conducto de Silvano, nuestro fiel hermano (porque así lo considero), os he escrito brevemente, exhortando y testificando que esta es la verdadera gracia de Dios.
Estad firmes en ella.
Lo que el apóstol Pedro deja ver es que si habla de una gracia verdadera, hay también una gracia falsa que nos puede alejar de lo que Dios ha proclamado para este año.
La única forma de poder discernir la frontera entre estas dos gracias es por medio del Espíritu Santo. La gracia es una especie de anti-legalismo.
Enemigos de la Gracia
Mas adelante vamos a estudiar detenidamente los enemigos que se van a levantar contra la gracia, entre los cuales podemos mencionar:
- La Acusación: El que señala.
- La Condenación: El receptor del que señala.
- La Murmuración: No es lo mismo que el chisme.
- La Amargura: Generalmente provocada por injusticias que nos cometen.
La Gracia del Padre
2. Timoteo 1:9
Quien nos ha salvado y nos ha llamado con un llamamiento santo, no según nuestras obras, sino según su propósito y según la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús desde la eternidad.
La Gracia del Hijo
1. Pedro 1:10
Acerca de esta salvación, los profetas que profetizaron de la gracia que vendría a vosotros, diligentemente inquirieron e indagaron.
(Gracia Salvadora)
La Gracia del Espíritu Santo
1. Pedro 1:13
Por tanto, ceñid vuestro entendimiento para la acción; sed sobrios en espíritu, poned vuestra esperanza completamente en la gracia que se os traerá en la revelación de Jesucristo.
(Este texto se está cumpliendo en el año 2009)
Reflexiones Finales
En este año vamos a descubrir cosas malas que hay dentro de nosotros, cosas que no sabíamos que estaban. Es parte de lo que sucederá en este tiempo de Gracia.
Dios va a derramar su gracia para exaltarnos, porque antes tuvimos que habernos humillado.
1. Pedro 5:6
Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él os exalte a su debido tiempo.
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