En Tiempo de Crisis, ¡Cree! – Cash Luna

Reflexiones del Apóstol Cash Luna

Cash Luna

Apostol: Cash Luna – www.CashLuna.org

Cuando pierdes un trabajo, no lo haces por un mal desempeño. Lo que has perdido es el dragma, lo que significa que perdiste:

  • Reputación
  • Testimonio
  • Autoridad

La vida debemos cuidarla. Lo que Dios nos da hay que cuidarlo y bien.

Lucas 15:8

El cielo se goza cuando yo me arrepentí. El dragma se pierde, y las mujeres tenían una diadema. Cuando esa diadema pierde un dragma, no era buena señal que la mujer estuviera así; era señal de que no era tan buena. Al recuperarlo, ellas recuperan su reputación.

Cada trabajo y cada oportunidad hay que cuidarlos. El buen nombre y la buena fama son mejores que el oro y la plata. Si tenemos un buen nombre recuperamos el dinero que un día perdimos o cualquier cosa que hemos perdido. Si tú eres un buen padre y tu hijo se ha perdido, yo te aseguro que ese hijo un día regresa, pues tarde o temprano se da cuenta de la clase de padre que tiene.

La Quiebra Personal

Muchos de ustedes saben que, sin necesidad de que un banco quiebre, han perdido más que eso. La quiebra personal es mucho más. Cuesta volver a recuperar lo que perdiste cuando perdiste el buen nombre. Cuesta recuperarlo, pero con la fe en el Señor se puede.

Gracias a Dios, muchos de ustedes tienen hoy un nuevo nombre. Ahora las personas vuelven a confiar en ustedes ya que son hijos de Dios, porque su conducta ha cambiado.

«Ella agarró una lámpara.»

Cuando nosotros perdemos algo, tenemos que agarrar la lámpara que es la Palabra. Debemos limpiar nuestras vidas, no consintiendo algún pecado. Esta mujer tuvo que remover todo para buscar el dragma. En una casa desordenada es más fácil que las cosas se pierdan.

Tienes que tener Palabra y orden para que no se pierda nada.

Dios y la Restauración

Dios nos ha demostrado en la historia que también ha perdido. Se le perdió Adán, y para recuperarlo, tuvo que mandar al postrer Adán y recuperar a todos los adanes.

No se le perdió el hijo pródigo; Dios sí pierde, pero nos enseña cómo recuperarlo. ¿Acaso no tenía un banquete listo? Uno de ellos le dijo: «He comprado una hacienda y la tengo que ir a ver.»

Reflexión

¿Cómo así que fue a ver una hacienda de noche? ¿O acaso era una excusa barata para no poder estar en la cena?

¿Quién compra sin antes ver? ¿Quién compra un carro usado y no lo prueba antes? Créeme que sí hay. Un amigo compró un carro en una subasta; él decía que estaba súper barato, y cuando lo probó, no tenía motor.

Banquete

Estaba la cena lista, y los invitados le dijeron que no, pero Él no la perdió. Dijo que llamaran a todos los pobres y hambrientos, pero que su mesa no se quedaría vacía.

Los privilegiados se perdieron esa cena. Nunca desprecies lo que Dios te quiere dar, porque siempre hay alguien a quien Dios se lo quiera dar.

Nunca menosprecies los pequeños lugares. Lo importante no es si estás o no en el equipo, lo importante es terminar jugando.

La Fe en la Palabra

Se pierde, sí; pero se puede recuperar con fe en su Palabra. ¿Cuántos creen en su Palabra?

Eso es muy general, pero ¿crees algo de la Biblia? ¿Cuál es el versículo en el que crees? Pero si no tienes un versículo en qué creer, no crees en la Palabra.

Tú ya tienes la Palabra para pasar esa crisis. No necesitas un profeta que venga a decirte la palabra; lo que necesitas es creer la Palabra que Dios te ha dado, y espero que esté escrita en tu corazón para que hagas uso de ella.

Cuando Jesús quiso bogar mar adentro, escogió una de dos barcas, entró en ella y le dijo: «Pedro, aparta tu barca de la tierra.» Si tú quieres que Jesús entre en tu hogar o en tu oficina, debes apartarte de lo terrenal.

«Señor, he tratado de pescar toda la noche, pero en Tu palabra echaré la red.»

Dios rige los tiempos; Él es el Señor de los tiempos.

La Cosecha

Jesús les enseña a los discípulos: “Ustedes dicen que no es tiempo de cosechar, más Él les dijo: alcen sus ojos que la mies está lista.”

Luego dicen: «¿De dónde apareció el trigo?» Y es porque Dios es el dueño del tiempo y puede dar y poner en el momento que Él quiera, y no cuando tú creas.

Debes vivir creyendo todos los días con fe y no que hoy recibes la Palabra y el lunes ya empiezas a vivir conforme a la palabra del mundo.

Todos están esperando diciembre porque creemos en nuestro tiempo. Pero por Su Palabra, el sol se detuvo; por esta vamos a salir adelante.

La Importancia de la Palabra

El cielo y la tierra se pueden acabar, pero la Palabra siempre permanecerá, y es lo único digno que merece que pongas tus pies. Lo único estable que existe es la palabra de Dios. Lo único digno para que pongas tus pies firmes es Su Palabra.

Marcos 13 presenta la parábola del sembrador. El engaño de la riqueza puede ahogar y volver infructuosa la palabra que está viva.

El afán es enemigo del crecimiento espiritual, personal, y financiero; el afán es enemigo de todo lo bueno. Jesús espera que esa Palabra dé fruto, pero por el engaño de este mundo, deja de hacerlo.

Escuchar la Palabra

Jamás debe existir algo más importante que escuchar la Palabra, porque ese día, la Palabra será ahogada. Después de tanto problema que te agobia, ya no tendrás palabra con que dar fruto, porque hace mucho la ahogaste.

Lo que necesitamos es tener vida abundante en el Señor. No puedes servir a Dios y a las riquezas.

Donde está Tu Tesoro

Cuando las riquezas tambalean, es donde se prueba el corazón de la gente, porque donde está tu tesoro, allí está tu corazón.

Busca primeramente a Dios y a Su justicia y todas estas cosas te serán añadidas. Josh dice que busquemos Su reino y las cosas nos seguirán. Pero cuando buscamos las cosas, Jesús es el que nos sigue.

No puedes servir a los dos; hay gente que busca a Dios por las riquezas. Pero Dios le da riquezas a quien lo sirve sin buscarlas. Funciona totalmente diferente.

El bienestar es una añadidura al buscar Su reino y Su justicia. Deja que las cosas te encuentren a ti, y no tú buscando las cosas.

Trabajando para Dios

Nuestro trabajo debe ser para Dios. Si trabajas para Él, debes trabajar bajo los códigos de trabajo de Dios.

No vendas ni produzcas algo que solo le hace daño a la gente. Porque Dios no puede estar allí, prosperándote. ¿Quién te dijo que puedes vender lo que sea? Las leyes del país están debajo de la ley de Dios.

¡Vende lo correcto!

Hagur decía «no me des»; Jabes decía «dame». Uno de los dos tiene que estar en lo correcto y es Jabes.

Pablo decía: «Yo sé vivir en pobreza y en riqueza; sé tener abundancia y sé tener necesidad. Yo todo lo puedo en Cristo que me da las fuerzas.» Eso es madurez.

La madurez no se mide por lo que uno tiene, se mide por lo que uno es. Porque sabía que no podía olvidarse de Jesús; tenía formado un carácter.

No hagas girar tu economía alrededor de un carácter; gira tu carácter alrededor de tu economía.

La Crisis y la Confianza en Dios

Tienes la Palabra para pasar la crisis, pero agárrate de ella. Tienes que creerla. No puedes ser un alumno que hace anotaciones de la palabra y no la creas. Es un peligro poner tu vida a girar alrededor de la economía, porque tu vida va a cambiar dependiendo de lo que tengas y no tengas.

Recuerden cuando el profeta Elías llegó y dijo que dejaría de haber comida. Pero los cuervos le llevaron comida y tampoco tenía qué tomar. Lo mandó con la viuda a pedirle el último pan que le quedaba.

La mujer le dijo que era lo último que tenía y que al terminarse esa comida esperarían la muerte. El profeta le dijo que le diera primero a él y que la harina y el aceite no se escasearían. Cumplió lo que había dicho.

El problema no es la palabra que dice Dios y los profetas, sino la que tú dices, porque esa también se cumplirá.

Dios es Dios para decirte que no tienes que comer ni vestir. Es justo para decirte: «Sigue mi reino y mi justicia; no te hará falta nada.»

Tienes que tener en tu boca la Palabra de Dios. Dios dice que devolverá lo que la oruga y el saltón han comido.

Dios es un Dios de restauración; restaura tus finanzas, familia, iglesia y nación. Él es un Dios que levanta ciudades.

Daniel 1:8

Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligara a contaminarse.

Daniel

Estos hombres fueron tomados del pueblo de Israel y los llevaron a Nabucodonosor; estos eran los más sabios del pueblo de Israel.

Lo que el rey había propuesto era que cada vez que le llevaran la comida, también llevarían una palabra para poder contaminarlos.

Pero por eso, Daniel dijo que no comería nada para no estar contaminado. La palabra que estaba dentro de ellos debía conservarse pura para demostrarle al rey que sus palabras los mantendrían en pie; no se doblegarían ante el rey por nada del mundo.

Cuando el pastor pone palabra incorruptible en tu mente, una palabra que te hace crecer, una palabra que te afianza en la fe, es para que cuando venga la crisis, pases por cualquier tribulación. No es para que el lunes estés en una cafetería escuchando la plática de los reyes de este mundo contaminándote otra vez.

Tú tienes que estar metido en la Palabra de Dios, el Señor de Señores, Jesucristo el Hijo de Dios. Entonces venga lo que venga, estás firme en la Palabra de Dios. ¡No te contamines con la palabra que no es de Dios!


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