ESCOGIENDO TU PAREJA

Escogiendo tu Pareja

Génesis 2:18, 24


Introducción

Dios ha determinado que no es bueno que el hombre esté solo, y se propuso hacer ‘un ser semejante a él, para que le ayude’. Esto se traduce en la creación de una mujer, quien sería un complemento y compañera con quien compartir el resto de su vida.

El propósito de Dios es que ambas personas lleguen a conformar un solo ser, es decir, que exista unidad en el espíritu, unidad en el alma y finalmente unidad en el cuerpo.


Desarrollo

Es de suma importancia considerar cuáles son las características que debe poseer la persona con quien se anhele formar una pareja, así como el proceso que debe llevar esta relación, con el propósito de que sea agradable a los ojos de Dios, y como consecuencia, obtener su bendición.

A la luz de la palabra de Dios, se sabe que el proceso que debe existir en la relación entre dos personas está determinado de la siguiente forma:

  • Amistad (Gn. 24:10-22): Esta es solamente una amistad, un trato a nivel de hermanos donde se dan a conocer, en el cual no hay ningún tipo de compromiso y ningún derecho sobre la otra persona.

  • Compromiso (Gn. 24:54-61): En esta etapa, la pareja ya se ha conocido lo suficiente y han considerado llegar al matrimonio, comprometiéndose delante de sus padres, reconociendo la autoridad del ministro que vela por ellos y la congregación a la que pertenecen.

  • Matrimonio (Gn. 24:62-67): Este es el paso final al proceso que Dios ha determinado dentro de su pueblo, para poder escoger bien y tener un hogar agradable a sus ojos.


La Observación para Elegir

Es muy importante saber que para escoger, se debe observar no solo con los ojos del cuerpo, sino también con los ojos del alma y aun con los ojos del espíritu. Siguiendo los pasos anteriores y utilizando los ojos de nuestro ser integral, podremos escoger bien.

  • Ojos del Cuerpo (1 Sam. 16:7): Con estos ojos se observan únicamente las características físicas de la otra persona, o sea, que la persona que anhelamos debe ser agradable a nuestros ojos.

  • Ojos del Alma (Gn. 24:21): Estos ven las actitudes del alma de la otra persona, como hábitos y costumbres, y es aquí donde se deben tener en cuenta los pasos que Dios ha dejado con el propósito de ver bien y, como consecuencia, escoger bien:

    a) Ser temeroso de Jehová (Sal. 25:12): El primer paso para escoger bien es tener temor de Jehová, porque de esta forma, Él mismo nos enseñará cómo debemos escoger.

    b) Reposar en Dios (Gn. 2:21-22): Esto significa que no debe haber afán por conseguir pareja, sino una actitud de reposo y una permanente comunión con Dios, como lo hizo Adán.

    c) En Génesis 24 se puede ver que Eliezer representa las actitudes que debe tener el hombre hacia la mujer, así como a la familia de esta; por su parte, Rebeca representa las actitudes que debe tener la mujer hacia el varón.


Actitudes del Hombre y de la Mujer

Actitudes del Hombre

  1. Rogó a Jehová y estaba junto a la fuente de las aguas (Gn. 24:12): Rogarle a Dios por la pareja y permanecer en comunión con Él.

  2. Te ruego me des de beber (Gn. 24:17): La trato con amabilidad y respeto (1 Pe. 3:7).

  3. La examinaba en silencio (Gn. 24:21): Observaba sus actitudes sin que ella se diera cuenta, para saber si era la mujer adecuada.

  4. Dio obsequios (Gn. 24:22): Después de haber obtenido la respuesta de Dios a su oración, le dio obsequios como testimonio de estabilidad económica y capacidad para sostener un hogar.

  5. Reconocía la autoridad de los padres de la joven (Gn. 24:23, 28): Respetaba la autoridad de los padres de la joven, era una mujer sujeta que respetaba a sus padres.

Actitudes de la Mujer

  1. Era una mujer humilde.

  2. Le dio de beber a él y a los camellos (Gn. 24:19): Dio más de lo que se le pedía, era una mujer hacendosa.


Conclusión

De acuerdo con el propósito de Dios, el mejor estado del hombre es cuando está casado, ya que Dios dijo: ‘no es bueno que el hombre esté solo’. En Hebreos 13:4 dice: ‘Honroso es a todos el matrimonio…’.

Sin embargo, también es importante recordar que: ‘todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora’ (Ecl. 3:1).

Debemos aprender a reposar en Dios y prepararnos en espíritu, alma y cuerpo, para que, cuando fuere tiempo, nuestro matrimonio sea una muestra de honra y gloria para nuestro Dios y Padre.


Apostol Sergio Enriquez

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