La Economia En El Hogar – Sergio Enriquez
Reflexiones sobre la Administración Financiera
Introducción
Apóstol: Sergio Enriquez – www.ebenezer.org.gt
El mundo entero se afana por el dinero, y aun los cristianos, muchas veces, caen en el amor al dinero, en codicia, lazo, deseos necios, tentación, perturbación, ruina y aun en perdición. Pero todo aquel que se humilla delante de Dios y se reconoce necesitado, Él perdona, lo bendice, y le da el poder para sojuzgar el amor al dinero. Busquemos las cosas del cielo y no las terrenales (Col 3:1-2).
La Perspectiva Cristiana sobre el Dinero
El dinero en sí no es malo, pero recordemos que Dios es primero. Debemos amar al dador de lo material y no las cosas materiales. Es esencial buscar el Reino de Dios y su justicia, lo demás son añadiduras (Mt. 6:33).
La Economía desde una Perspectiva Cristiana
Economía (gr. oikonomos = administración de la casa) significa el ahorro y buena distribución del dinero, trabajo, tiempo, etc. Cuando nos casamos y formamos un hogar, estamos fundando una empresa. Dependiendo de nuestra forma de vida (anterior y presente) será próspera o mediocre. El matrimonio es el mejor estado del hombre (o mujer). Dios lo instituyó, pero viéndolo como empresa, puede ser dificultoso.
- Filipenses 4:13: «Todo lo puedo en Cristo».
Fundamentos de una Empresa
Proverbios 24:3-4 (Biblia Al Día) dice: «Toda empresa tiene:»
Por fundamento planes sensatos: El fundamento es Cristo (1 Co. 3:11). Si le tenemos temor = reverencia, respeto, adquirimos sabiduría (Pr. 1:7) y podemos hacer planes sensatos. Por ejemplo:
- a. Antes de edificar, sentarse y calcular los costos para saber si la puede terminar (Lc. 14:28).
- b. Ser como la hormiga: trabajar y ahorrar en verano (abundancia) para tener en invierno (escasez); es decir, ser previsor (Pr. 30:25).
- c. No desperdiciar, esto se llama ahorro (Mr. 8:19-20). Poner dinero en el banco (Lc. 19:23), invertir y, si tenemos suficiente, dar a los pobres (Pr. 28:27; 19:17).
Planes sensatos: Tener planes sensatos es tener presupuestos (ingresos y egresos). Esto es un instrumento para gobernar el dinero y ver prioridades y necesidades básicas. Se divide en 2 partes:
- a. Dios: el diezmo y la ofrenda (Mal. 3:10).
- b. Hogar: casa, vestido, comida (1 Ti. 6:8), educación, salud, recreación.
Fortalecimiento mediante el sentido común: No deben haber divisiones en el hogar. Todos deberíamos tener el mismo sentir, deseo, propósito y meta de ser prósperos como familia. Para ello, el diálogo es vital, porque en la multitud de consejeros hay sabiduría (Pr. 15:22). En un matrimonio no debe existir la envidia ni el egoísmo.
La Responsabilidad Financiera en el Hogar
Ejemplo: El rey Asuero le dijo a su esposa: «Hasta la mitad del reino te daré» (Est. 5:6). Si se es uno en el débito conyugal, se debe ser uno en el dinero. La esposa, como ama de casa, gana juntamente con el esposo. Si ambos trabajan, deben sentarse y presupuestar juntos.
- Jesús hace a uno responsable (Lc. 5:4), pero los demás deben ser colaboradores (Lc. 5:6-7), administrando juntos padres e hijos.
Claves para la Prosperidad
- Mantenerse al día: Esto implica tener una relación diaria con Dios para recibir Su guía, consejo, sabiduría y discernimiento, siendo prosperados en todo como prospera nuestra alma (3 Jn. 2).
- No deber nada a nadie: La Biblia dice que no debáis nada a nadie (Ro. 13:8). Debemos tener cuidado con las tarjetas de crédito, préstamos y financiamientos, manteniendo nuestros pagos al día.
Es importante tener:
- Esfuerzo, dinamismo y constancia (Lc. 5:4).
- Desechar el miedo: Si se fracasa, empezar de nuevo (Lc. 5:5) confiando en Dios. La red rota representa no estar preparados, debemos ser diestros, prepararnos y actualizarnos (Lc. 5:6).
Enemigos de la Economía
Algunos enemigos de la economía incluyen:
- a. Desear comprar o adquirir de lo injusto, de ganancias deshonestas (ej. Giezi, 2 R. 5:20; Acán, Jos. 7:24-25).
- b. Los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida (1 Jn. 2:16; Gn. 13:10).
- c. Confiar en las riquezas (Lc. 12:19).
- d. La prioridad del dinero o de nosotros mismos (Hg. 1:5-9).
- e. La pereza, que trae pobreza (Pr. 19:15, Ec. 10:18).
- f. La sociedad de consumo, que nos bombardea y crea necesidades que antes no teníamos.
Conclusión
La riqueza que proviene de Dios no añade tristeza (Pr. 10:22), y debemos ser felices con lo que tenemos.
- Seamos buenos proveedores de casa para no ser infieles (1 Ti. 5:8).
- Busquemos a Jesús como Señor para obedecerle, no solo como maestro para aprender (Jn. 13:13-14).
- Nuestra casa debe estar fundamentada en la roca que es Cristo (Mt. 7:24).
- Solo por medio del Espíritu Santo podemos tener equilibrio para ser buenos siervos administradores de lo que Dios nos da.
Apóstol: Sergio Enriquez – www.ebenezer.org.gt

