Levanta A Tu Proximo – Cash Luna
Reflexiones sobre la Codicia y la Misericordia
Apostol: Cash Luna – www.CashLuna.org
La gente que codicia lo de otros lo hace porque no se ha dado cuenta de lo que tiene. Sin embargo, aquellos que sí lo reconocen, viven felices con lo que tienen. La codicia genera envidia.
Lucas 10:29
Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto.
La Actitud del Ladrón
Hay tres tipos de actitudes que tenemos al relacionarnos con los demás. A continuación, analizaremos la actitud del ladrón:
- Tomar lo que no es de uno: La actitud del ladrón fue herir a la persona, robarle y dejarla abandonada.
Ladrones Internos
Normalmente, asociamos a los ladrones con aquellos que roban físicamente: celulares, billeteras, etc. Sin embargo, muchos hemos sido víctimas del ladrón que llevamos dentro. Este ladrón se manifiesta en pensamientos y acciones negativas que nos roban nuestra vida. Algunas de estas actitudes son:
- Ser haragán
- Ser impuntual
- Incumplir promesas
Pensar en pequeño y la falta de autoestima son también ladrones de nuestro potencial.
Cicatrices Internas
Las cicatrices más profundas son las que quedan dentro de nosotros, cuando no hemos hecho lo que debíamos hacer. Cuando nos hemos robado a nosotros mismos una oportunidad porque no tomamos lo que Dios tiene para nosotros. ¿Cuántos de ustedes se han asaltado a sí mismos?
El Rechazo y Su Impacto
Yo experimenté el rechazo en mi infancia. Aprendí a vivir con ello hasta que decidí decir «ya no».
“Nadie me comprende, nadie me ama”, pero, ¿te comprendes tú? Si no te amas a ti mismo, ¿cómo esperas que los demás te amen?
Estos son malos hábitos que provocan llevar una vida infeliz. Cuando no tenemos a Cristo en nuestras vidas, terminamos culpando a otros por nuestras heridas y limitaciones.
Enfrentando a los Ladrones
Debemos enfrentar a esos “ladrones” y sacarlos en el nombre de Jesucristo. A menudo son las mismas personas que nos hablan mal, nos aconsejan mal, o nos intimidan. Nadie te puede hacer sentir menos sin tu consentimiento.
Actitudes para Reflexionar
Primera actitud: «Lo tuyo es mío.» La raíz de esta actitud es la codicia. La Escritura dice: «No codicies nada de tu prójimo.» A menudo, la competencia en el mercado se define como robarle a otro lo que es suyo. La raíz del adulterio también proviene de la codicia.
Segunda actitud: «Lo mío es mío.» Esta actitud también está presente en muchos religiosos. El sacerdote y el levita se acercaron al lugar pero no a la persona. Esto se traduce en un egocentrismo que nos aleja de lo que realmente importa: ayudar a otros.
La Misericordia del Samaritano
En Lucas 10:33 se menciona a un samaritano quien, al ver al herido, fue movido a misericordia. No podemos limitarnos a ver el lugar, debemos acercarnos a las personas.
Reflexiones Finales
El buen samaritano no era rico, pero hizo uso de lo que tenía para ayudar. A veces esperamos ser ricos para poder ayudar, pero deberíamos aprovechar lo que ya poseemos. La verdadera generosidad surge al usar nuestros recursos para el bien de otros.
“¿Quién es el prójimo?” Somos prójimos de alguien en nuestra vida diaria. Comenzar a ayudar a los demás, especialmente a nuestros seres queridos, es un primer paso hacia un cambio significativo.
La Necesidad de Comenzar de Nuevo
Como los pájaros que construyen sus nidos una y otra vez, nosotros también podemos y debemos volver a empezar. Cada vez que enfrentamos dificultades, nuestra actitud determina nuestro avance.
Conclusión: Aprende a vivir con misericordia y a compartir lo que tienes. Nunca dejes de alabar a Dios y de dar lo mejor de ti, sin importar cuántas veces tengas que comenzar de nuevo.
