Pastor Cash Luna – El Padre es mio
La Prosperidad según el Pastor Cash Luna
Pastor Cash Luna – www.cashluna.org
La prosperidad que Dios nos da es producto de una vida ordenada. Una vida desordenada es una vida que no va a prosperar. No puedes recibir de Dios con una mano y permitir que las tinieblas te lo quiten.
La Parábola del Hijo Pródigo
Dice la palabra que un hombre tenía dos hijos. Uno de ellos le pidió la parte de la herencia que le correspondía. El padre les repartió los bienes, lo que significa que, aunque solo uno pidió, el padre dio los bienes a los dos.
Desperdicio de bienes:
La palabra dice que el hombre que recibió los bienes los desperdició viviendo perdidamente. Lo primero que debes aprender acerca de la prosperidad es que no hay dinero que aguante para el que vive perdidamente.El nuevo camino de prosperidad:
Cuando alguien recibe a Jesús en su corazón, ese día comienza un nuevo camino de prosperidad. El que antes no tenía para la renta porque lo malgastaba, ahora tiene dinero a su favor.- Ejemplo personal:
Yo me fumaba un poco más de un paquete de cigarros diarios. Desde los 20 años hasta ahora, me he ahorrado en cigarros lo suficiente para comprar un carro último modelo.
- Ejemplo personal:
La Importancia de la Constancia
El otro hijo se enojó cuando su hermano regresó y le dijo al papá:
“Yo nunca te he dejado de servir y no me has dado un cordero para comer con mis amigos”.
El padre le contestó:
“Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.”
(Lucas 15:31)
- Principio de constancia:
Para prosperar hay que hacer cosas siempre. El padre también le repartió a este hijo su parte.
Este es el segundo tipo de personas: aquellos que, teniendo a Dios, por su religiosidad nunca le piden nada, terminan amargados y en contra de la prosperidad.
El Regreso del Hijo Pródigo
Cuando el primer joven se quedó sin nada, dijo:
“¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!”
(Lucas 15:17)
El hijo sabía que en la casa de su padre había lo que él necesitaba.
Usted debe decir: “El Padre es mío”; esto significa pertenencia.
La Revelación de Dios como Padre
Antes de Jesús, nadie se atrevía a llamar a Dios «Padre». Esto le costó a Jesús la vida. Cuando le preguntaron, “¿Eres tú el hijo de Dios?”, Él respondió:
“Tú lo has dicho.”
Los judíos no se atrevían a pronunciar su nombre porque Dios quería revelarse como Padre.
La Oración de Jesús
Cuando el Espíritu Santo nos adopta, clama: “Abba Padre”, que significa “Papito”. Esta es la manera en la que Jesús enseña a orar:
Mateo 6:9-15:
«Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre…»
- Reconocer a Dios como nuestro padre:
Nadie que no entienda la paternidad de Dios va a entender la prosperidad de Dios.
El Deseo de un Padre
Juan le dijo a sus discípulos:
“Hijitos míos, deseo que prosperen en todo y que les vaya bien.”
El deseo del padre para un hijo es que prosperen y sean saludables. La Biblia dice que Dios es rico para con nosotros.
- Dios no es rico por presumir, sino para inspirarnos de que si Él tiene, los hijos también vamos a tener.
La Posesión del Padre
Tu mayor y mejor posesión es el Padre.
“Los hijos que tengo son míos, pero yo soy de ellos.”
Normalmente, los hijos protestan más por la ausencia de sus padres que por la ausencia de bienes.
Cuando se pierde de vista al “alguien”, uno empieza a ver mal el “algo”.
Salmo 73:1-3:
“Ciertamente es bueno Dios para con Israel, Para con los limpios de corazón…»
La Envidia en el Corazón
Asaf, un salmista, sentía envidia por la prosperidad de los impíos. Esta envidia existe hoy entre pastores y ministros que sirven a Dios.
Conclusión:
Recuerda que en Dios hay abundancia y que siempre debemos reconocer nuestra relación con Él como nuestro Padre, ya que eso es clave para inspirar nuestra prosperidad.
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