El Poder Del Amor y La Unidad – Luis Bravo
Pastor de Jóvenes: Luis Bravo
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Anhelando Algo Nuevo de Dios
En nuestro caminar cristiano, siempre estamos anhelando algo nuevo de Dios. Este deseo se manifiesta en diferentes aspectos de nuestra vida:
- Si no tenemos casa, anhelamos una.
- Cuando la tenemos, anhelamos una mejor.
- Si no tenemos carro, anhelamos uno; y cuando lo tenemos, anhelamos uno mejor.
Como dice la palabra, Pablo había aprendido el secreto de contentarse (Filipenses 4:11-13). Sin embargo, contentarse no significa conformarse. Creo que el día que dejamos de anhelar algo nuevo o mejor, nuestra vida ya no tiene sentido.
Ser Ofertantes y no Demandantes
Dios desea, como dice el pastor Cash, que aprendamos a dejar de ser demandantes y pasar a ser ofertantes de algo bueno. Si de gracia hemos recibido, de gracia debemos dar.
«Al que mucho se le ha dado, mucho se le demandará.»
Una de las primeras cosas que deberíamos tener en nuestro menú para dar a los demás es el amor y la unidad, pues la Biblia enseña que esto es muestra de que Dios mora en nosotros (1 Juan 4:7-8).
De Gloria en Gloria
Dios desea llevarnos de gloria en gloria (Proverbios 4:18). Sin embargo, en el pueblo de Dios muchas veces se ve el opuesto: luchas y derrotas. A menudo, preguntamos a los hermanos cómo están, y muchos responden que el diablo los ha zarandeado en lugar de testificar sobre grandes obras de Dios en sus vidas.
La Fuerza de la Unidad
La razón por la que somos vencidos es que hemos hecho a un lado el poder que Dios nos da. La Biblia dice que si dos se ponen de acuerdo, será hecho en los cielos (Mateo 18:19). Si uno hace huir a mil, dos harán huir a diez mil, mostrando que la unidad incrementa el poder y la manifestación de Dios.
Recuerdo una entrevista con Michael Jordan, donde él decía que la victoria no es solo suya, sino del equipo. Esto es algo que muchas veces no hemos aprendido.
La Importancia de la Unidad
En el Salmo 133 leemos:
«Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía.»
Y en el verso 3 dice:
«Porque allí envía Dios bendición.»
Dios quiere que aprendamos a depender de Él y a no trabajar solos. Cuando en Pentecostés, Dios derramó de su Espíritu Santo sobre los primeros creyentes, estaban todos unánimes (Hechos 2:1).
Equipos en Nuestras Familias
Uno de los primeros lugares donde Dios nos manda a tener unidad es en nuestra familia más cercana. Como dijo un pastor, cuando las familias no logran ponerse de acuerdo, Dios puede levantar un enemigo común para que se unan.
- Enfermedades, problemas económicos, entre otros, se convierten en motivadores para buscar la unidad familiar.
Es lamentable que en muchas familias no se formen equipos y cada uno tire para su lado. Pero luego también vendrán otros lugares donde Dios desea que tengamos unidad: nuestros trabajos y nuestra iglesia.
¿Qué Necesitamos para Alcanzar la Unidad?
Amor
La Biblia dice que el vínculo perfecto es el amor. Amar a los demás es fundamental para mantener la unidad. Muchas veces no podemos amar a otros porque no hemos aprendido a amarnos a nosotros mismos.
Perdón
En cualquier relación, hay ofensas y malos entendidos. Ninguno de nosotros es perfecto. La Biblia nos dice que el odio suscita rencillas, pero el amor cubre multitud de faltas (Proverbios 10:12).
La Decisión y el Verdadero Amor
El verdadero amor es una decisión del corazón. Debemos aprender a tener ese amor incondicional que Dios tuvo hacia nosotros.
Dios no es solo un Dios que ama; Dios es amor (1 Juan 4:7).
El Llamado a la Unidad en el Cuerpo de Cristo
El objetivo de los ministerios de Cristo hoy en día es llegar a la unidad de la fe en el cuerpo de Cristo. El diablo trata de separarnos porque divide y vencerás es su estrategia. Sin embargo, Dios quiere que trabajemos en unidad.
Cuando en Génesis, Dios creó al hombre, dice:
«Hagamos» (en plural, en unidad).
Jesús dijo que no podía hacer nada por sí mismo, sino la voluntad de su Padre (Juan 8:28), brindándonos un ejemplo claro de trabajo en unidad.
Reflexión Final
Dice la Biblia:
«Amados, amémonos unos a otros» (1 Juan 4:7).
No solo debemos amar de palabra, sino de hecho (1 Juan 3:18).
Dios les bendiga y busquemos hoy más que nunca la unidad del espíritu para alcanzar todo lo que Él tiene para nosotros.
Pastor de Jóvenes: Luis Bravo
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