El Verdadero Ayuno – Martha de Bardales
La Verdadera Esencia del Ayuno
Por: Martha Vílchez de Bardales
La Queja de Dios a su Pueblo
“Porque día tras día me buscan, y desean conocer mis caminos, como si fueran una nación que practicara la justicia, como si no hubieran abandonado mis mandamientos. Me piden decisiones justas, y desean acercarse a mí, y hasta me reclaman: “¿Para qué ayunamos, si no lo tomas en cuenta? ¿Para qué nos afligimos, si tú no lo notas?” Pero el día en que ustedes ayunan, hacen negocios y explotan a sus obreros.”
Isaías 58: 2-3
El trabajo de Isaías como profeta fue un desafío monumental. Denunciar a un pueblo que se consideraba perfecto y especial, elegido por el propio Señor, era una tarea que pocos se atreverían a asumir. Sin embargo, Isaías sabía que esta tarea debía cumplirse, a pesar de las reacciones negativas que seguramente recibiría.
Las Ceremonias Religiosas de Israel
Israel practicaba ceremonias religiosas como los ayunos, pretendiendo mostrar su “piedad” y buscar el favor divino. Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos, no lograban obtener la respuesta deseada. Al darse cuenta de esto, comenzaron a protestar por lo que consideraban una “indiferencia divina” ante sus sacrificios.
- ¿Has visto a un cristiano religioso y legalista molesto?
La razón de su molestia suele ser:
- Lo que no se hace a su manera.
- Su voz no es escuchada ni respetada.
- Sus sacrificios, como los diezmos y ayunos, no son alabados como ejemplos de humildad.
La Enfermedad de la Religiosidad
Israel padecía de una enfermedad espiritual seria: una severa «religiosidad fulminante». Sus prácticas no eran más que ritos vacíos. Por mucho que intentaban alcanzar a Dios, antes de arrepentirse, eran injustos y hasta opresores. Su egoísmo los encerró en sí mismos, insensibles a las necesidades de los demás.
Si Israel hubiera practicado y promovido la justicia social, la respuesta de Dios habría sido completamente diferente, disfrutando de bendiciones abundantes.
El Verdadero Ayuno
“Ustedes sólo ayunan para pelear y reñir, y darse puñetazos a mansalva. Si quieren que el cielo atienda sus ruegos, ¡ayunen, pero no como ahora lo hacen! ¿Acaso el ayuno que he escogido es sólo un día para que el hombre se mortifique? ¿Y sólo para que incline la cabeza como un junco, haga duelo y se cubra de ceniza? ¿A eso llaman ustedes día de ayuno y el día aceptable al Señor? El ayuno que he escogido, ¿no es más bien romper las cadenas de injusticia y desatar las correas del yugo, poner en libertad a los oprimidos y romper toda atadura? ¿No es acaso el ayuno compartir tu pan con el hambriento y dar refugio a los pobres sin techo, vestir al desnudo y no dejar de lado a tus semejantes?”
Isaías 58: 4-7
La Enseñanza del Señor
El Señor había enseñado a su pueblo la práctica del ayuno, esperando que Israel aprendiera a negarse a sí mismo, arrepentirse de sus pecados y humillarse ante su Creador. Sin embargo, este acto de expiación se convirtió rápidamente en un rito hipócrita y sin valor, manchado de orgullo y vanidad.
La verdadera práctica del ayuno se ve afectada por la hipocresía, lo que impide que tenga un efecto real en la oración.
La Respuesta de Dios
¿Qué podría importarle a Dios que un grupo de personas se mortificara por no comer, cuando sus corazones estaban lejos de Él? No solo ayunaron, sino que también hicieron caso omiso a las necesidades de los que tenían hambre y sed.
Isaías tenía la tarea de confrontar su egoísmo, exigiendo que cambiaran de actitud y obedecieran la verdadera voluntad de Dios:
- “Comparte tu pan”
- “Da refugio a los pobres sin techo”
- “Viste al desnudo”
- “No dejes de lado a tus semejantes”
Si así procedes, tu luz despuntará como la aurora, y al instante llegará tu sanidad; tu justicia te abrirá el camino, y la gloria del Señor te seguirá. Llamarás, y el Señor responderá; pedirás ayuda, y Él dirá: “¡Aquí estoy!”
Isaías 58:8-10
La Denuncia de la Indiferencia
Despreciar al necesitado es como señalarlo con el dedo. Los ayunos egoístas son como ofrecer sacrificios malolientes en el altar de Dios. Isaías alzó su voz con fuerza, denunciando la indiferencia de su pueblo, y hoy su mensaje sigue resonando en nuestras iglesias.
No caigamos en la trampa de ofrecer sacrificios mientras ignoramos las necesidades evidentes de nuestros hermanos.
Reflexión Final
Que la Palabra de Dios continúe transformando tu manera de pensar.
Bendiciones para ti!
Martha Vílchez de Bardales

