Liderazgo – Serie Completa – Cash Luna
Apostol: Cash Luna
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Cuando hablamos de características de un líder, es evidente que no son simplemente dos o tres, sino que abarcan muchas más. Un líder es una persona que genera influencia, y los valores que ejerce son fundamentales para que la gente responda. El primero es el amor.
El amor de un líder
Quiero hablarles no solo como pastor, sino como director de una organización. Para esto, reuní a mi equipo y les hice preguntas que ellos respondieron. Es fácil que uno responda por sí mismo, pero es mejor obtener respuestas directamente de ellos. Una de las preguntas que les hice fue cómo se sentían y cuál era el sentimiento más grande que experimentaban en la organización. Todos contestaron: nos sentimos amados, respetados, escuchados y tomados en cuenta.
De las características del líder, diría que la principal es ese amor y respeto que la gente desea tener en cualquier organización a la que pertenezca. Creo que el respeto más grande es a las ideas que ellos portan. Casa de Dios es donde las buenas ideas encuentran su lugar. Muchas de las cosas que hemos podido desarrollar no se deben a mis ideas, sino a que he dado espacio a las ideas de los demás.
Consejo: No contrates a nadie para quien no vayas a dedicar tiempo a formarlo en la visión de tu empresa o ministerio, porque no sabes cómo ha sido formado antes. El obstáculo más grande que he enfrentado se llama cultura: una herencia de pensamiento en pequeño y escaso. Sin fe, no se puede avanzar. Hay que invertir tiempo en formar a cada miembro de tu equipo, y para lograrlo, el amor es la característica esencial.
Las características de un líder
Una de las virtudes que he desarrollado con el tiempo es creer en los demás. No tienes idea de lo que la gente es capaz de hacer cuando encuentra a alguien que cree en ellos. La fe puede llevar a una persona muy lejos. O se cree en los demás o se fracasa. Parte de nuestro éxito radica en creer en las personas que nos rodean. Muchos han llegado a la iglesia sin creerse lo que son, decepcionados de la vida.
He aprendido que en toda organización hay líderes y «el» líder. Es un problema cuando la cabeza finge demencia y no ejerce su papel. Esto provoca inseguridad en todos. La presencia de un buen líder se siente en cualquier lugar. En el caso de las iglesias, no hay peor cosa que una congregación donde no se sabe hacia dónde va. Esto indica que hay un predicador al frente, pero no un líder. Todas las organizaciones necesitan un líder, incluidas las iglesias.
Anécdota: Cuando comenzamos con las cruzadas, no es fácil llenar un estadio de 80,000 personas. Recuerdo un momento crítico cuando boicotearon un evento, y solo llegaron 15,000 personas. Estaba en un lugar de oración cuando los organizadores me dijeron que no saliera, que canceláramos. En ese momento ya estábamos perdiendo $40,000. Me detuve a meditar y orar, y entendí que no podría echarme atrás. La gente que sigue a un líder quiere ver a alguien que no se rinde.
Cuando un gerente recibe a su personal, busca direcciones que les ayuden a avanzar, no a retroceder. La gente a tu alrededor observa y sabe si eres un verdadero líder.
Motivando a dar la milla extra
La pasión genuina de un líder es fundamental para romper la apatía. A uno de los mejores entrenadores de fútbol americano le preguntaron: «¿Cómo mantiene el entusiasmo desde usted hasta el que sirve un vaso de agua a los jugadores?» Él respondió: «Simplemente no trabajo con quienes no tienen esa pasión.» Forma un equipo con la misma filosofía de vida; de lo contrario, el liderazgo se vuelve difícil.
La pasión sin dirección es muy peligrosa. Es como la nitroglicerina, puede ser muy poderosa, pero necesita ser manejada con cuidado. La pasión debe tener un enfoque claro. ¿Hacia dónde canalizamos la pasión de aquellos que nos rodean?
Cuando se habla de contagio, generalmente se refiere a cosas negativas. Sin embargo, el entusiasmo puede contagiarse. Juan Ramón Morales, uno de mis pastores, es un testimonio de esto, ya que desarrolló la idea de la cadena de gimnasios World Gym mientras estaba en silla de ruedas. Esto demuestra que la pasión puede impulsar a las personas a lograr lo increíble.
Cuando desarrollamos personas con pasión, se vuelven leales a nosotros. La lealtad es un valor esencial en cualquier organización que aspire a ser grande. Es crucial no ver a las personas como simples recursos, sino como individuos valiosos. La lealtad se gana, no se exige.
Podemos exigir puntualidad, orden y resultados, pero no lealtad. Si no exigemos productividad, la organización, sea empresa o ministerio, irá en declive. Nadie será leal a un líder que no se preocupa por su equipo. Ningún trabajador puede llegar a ser bueno si no es una persona completa. El objetivo del liderazgo es formar personas leales, porque eso es lo que asegura la longevidad de cualquier organización.
Si formamos personas que reconozcan y acepten la guía, no solo en sus tareas laborales, sino también en su desarrollo personal, podremos contar con la lealtad que tanto deseamos.
¿Qué es el éxito?
La definición de éxito varía entre cada persona. Para mí, éxito es aprender a vivir bien. Muchos empresarios prosperan y son millonarios, pero con problemas personales graves. ¿Qué es éxito? Creo que es aprender a vivir bien por los motivos correctos. No creo en alcanzar grandes resultados si eso no beneficia a alguien más.
Quiero compartir un poco sobre mi vida. Después de cuatro años y medio de estudiar en la Universidad Francisco Marroquín, tuve que dejar mis estudios para apoyar a mi familia. Tras un tiempo, decidí regresar, no solo para honrar a mi madre, quien había hecho sacrificios por mí, sino también para dar un ejemplo a un grupo de jóvenes.
La lección esencial del liderazgo es modelar la vida. El día que regresé a la universidad, un profesor mencionó que los primeros 12 capítulos de un libro eran un repaso. Cuando llegué a casa y se lo conté a mi esposa, expresé mis dudas sobre volver a estudiar. Sin embargo, un cliente me ofreció clases particulares. Así fue como continué mis estudios, trabajando y asistiendo a clases. Mi esfuerzo valió la pena y me gradué con honores.
La lealtad es una semilla que plantamos. La verdadera lealtad se vive, no se demanda. Rara vez he tenido que recordar a mi equipo que deben ser leales; en lugar de eso, simplemente lo somos. Recuerda, si has dejado a un lado tus estudios, retómalo con determinación y entusiasmo. ¡Dios te bendiga!
Los líderes en puestos públicos
Si tan solo los líderes políticos y los gobiernos aplicaran los Diez Mandamientos, podrían guiarse por leyes sólidas. Sin embargo, la Biblia ha sido ignorada, a pesar de los ricos principios que ofrece para el ser humano.
Los Diez Mandamientos son directrices fundamentales: «No robarás», «No adulterarás», «No codiciarás». La educación del carácter es igual de importante que un buen sistema de leyes. En nuestro instituto de liderazgo, enseñamos más de 4,500 versos bíblicos, y formamos el carácter y conocimiento de nuestros líderes.
En una ocasión, una joven llegó tarde a clase. En lugar de dejarla entrar, le pregunté si consideraba que esa regla era buena o mala. Ella respondió que era buena y entendió que debía reponer la clase. Esto forma el carácter de un líder y refleja el verdadero propósito de las reglas.
Mi experiencia en una institución pública fue frustrante debido al sistema. Necesitamos líderes con la visión correcta, y es crucial desarrollar tanto las reglas como el carácter de quienes ocupan esos cargos. No hay límites para lo que podemos lograr.
Conclusión
Las palabras de Cash Luna nos enseñan que el liderazgo va más allá de una simple jerarquía; se trata de amor, respeto y de crear entornos donde todos puedan aportar. Formar líderes y fomentar lealtad son pasos fundamentales para avanzar, no solo en nuestras organizaciones, sino también en nuestras vidas.

