Eres Formidable – Cash Luna

Pastor y Apóstol: Cash Luna

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Cuando haces las cosas buenas te separas de los malos, y cuando haces cosas formidables te separas hasta de los buenos. Dios nos hizo nacer para hacer cosas formidables y ser diferente que todo el mundo.

La manifestación de la gloria de Jesús

Juan 2:11: «Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.»

¿Cómo es posible que Jesús haya manifestado su gloria a través de convertir el agua en vino? Aquí entran muchas dudas: si se puede tomar vino, lo que no se puede hacer es embriagarse con él. Pablo le dijo a Timoteo, por causa de tus enfermedades estomacales, toma un poco de vino; el vino es figura del Espíritu Santo.

Obviamente, el Señor no hizo el vino para que la gente se emborrache, porque en otra parte de la Biblia se prohíbe embriagarse. Hay cosas curiosas de las que quiero hablarles porque son muy reveladoras.

Necesidades y deseos

Todos aquí sabemos que Dios suple para nuestras necesidades. Sin embargo, parece ser que cuando le pedimos a Dios para nuestras necesidades, nuestra conciencia nos da permiso de orar, guiados por hábitos religiosos adquiridos desde niños, pensamientos de personas que se pusieron en los nuestros, pero no necesariamente basados en principios bíblicos o en enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo.

Pregunta clave

¿Qué necesidad suplió Jesús al convertir el agua en vino? Esa no es una necesidad básica. Lo hizo en una fiesta, eso no era esencial para la supervivencia humana. Entonces, parece que si uno le pide al Señor ropa cuando no tiene ninguna, es válido; comida cuando no tiene nada, también es válido. Pero si uno le pide algo más de lo necesario, eso puede considerarse vanidad, aunque en realidad no lo sea.

Jesús convirtió el agua en vino, y ese milagro no lo hizo para satisfacer una necesidad básica, ni para que se embriagaran, porque ya lo estaban. La Biblia dice que ya no había vino; se había acabado. El Señor estaba demostrando que empezaba todo un ministerio de milagros.

Primer milagro de Jesús

El primer milagro que Jesús hizo no fue liberar a alguien ni sanarlo; el primero fue convertir agua en vino. En esa fiesta, entendieron que Él era poderoso para hacer milagros.

El Señor nos dice con este milagro que no todo lo que le pedimos tiene que ser para nuestras necesidades. Si así fuera, entonces el primer milagro que hizo hubiera sido el de multiplicar los panes y peces. La multitud hubiera dicho que Jesús había saciado su hambre, pero Él les dio de comer en ese momento no porque no tuvieran dónde o con qué comer, sino porque estaban sentados todo el día escuchándolo y él quería seguir dándoles palabra.

Vemos que Jesús tiene el poder para hacer cualquier tipo de milagro en nuestra vida, no solo el milagro de las cosas que realmente necesitamos. Acudimos al Señor para que nos sane de la presión alta, para que sane el corazón, el páncreas o los riñones, pero no acudimos a Él para tener una calidad de vida. Solo pedimos no estar en el hoyo, no oramos para que nos lleve a la cima.

La excelencia en el servicio

El Señor no solo está interesado en lo que te hace falta; no solo está interesado en que no seas desempleado. Él está interesado en que tengas el mejor empleo, no en que pongas una empresa pequeña. Él está interesado en que puedas superarte y hacerlo como empresario. No está interesado en que encuentres quién te da una beca para estudiar; Él está interesado en que seas el mejor estudiante.

Si se da cuenta, el primer milagro no tenía que ver con comer o vestir, sanidad o liberación; el primer milagro que hizo fue un milagro de excelencia. Si algo el mundo y nuestro comportamiento necesita son estándares de “excelencia.”

Jesús hizo el mejor vino, y esta historia la conocemos todos.

Juan 2:9-10

«Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era (aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua), llamó al esposo, y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; mas tú has reservado el buen vino hasta ahora.«

Versión Biblia al Día

«Cuando el maestro de ceremonias probó el agua, que ya se había convertido en vino, al no saber de dónde procedía (aunque, claro está, los sirvientes lo sabían), se acercó al novio. ‘Este vino es formidable’, le dijo. ‘¡Eres diferente a todo el mundo! Por lo general, los anfitriones usan el mejor vino primero, y después, cuando la gente ya está satisfecha y no les importa, les sirven el vino barato. Pero tú has guardado el mejor hasta el final.’«

La diferencia es hacer cosas formidables

Si Jesús está contigo, cosas formidables pasarán en tu vida, familia y trabajo.

Cuando haces las cosas buenas, te separas de los malos; y cuando haces cosas formidables, te separas incluso de los buenos. Dios nos hizo nacer para hacer cosas formidables y ser diferentes a todo el mundo.

¿Qué es lo que te diferencia del resto del mundo? Te diferencias cuando haces cosas que otros no hacen como tú las haces.

El Señor separa a unos de otros, en el sentido de hacerlos avanzar, de bendecir, cuando las obras que haces empiezan a estar por encima de la calidad de lo que otros hacen. Así es como se diferencian los estudiantes. Cuando haces algo formidable, se dan cuenta que eres diferente a los demás. Tú siempre quieres que Dios te levante y Él lo hace aprovechando cada oportunidad que llega a tus manos para que lo hagas de manera “formidable.”

Propuestas para el trabajo y las tareas

Cuando te toque presentar un reporte aquí en la iglesia, en tu trabajo, o cuando te toque entregar una tarea, llévala de tal manera que se note la diferencia entre tu trabajo y el de todos los demás. Cuando se den cuenta de que siempre lo haces así, van a preguntarte por qué lo haces diferente y tú podrás responder: “Soy un hijo de Dios y aprendí que mi Señor, cuando hizo vino, lo hizo bien hecho, hizo el mejor, y así hago yo todo.”

La gente cree que dar un buen testimonio es poner una grabadora con coritos; eso es tratar de hacer un culto cuando tiene que trabajar. Creen que eso es un buen testimonio, pero eso no es un buen testimonio. Eso es música. Un buen testimonio se da cuando vas a la oficina bien vestido, bien peinado, lustrado, bien rasurado y bien oloroso.

Cuando lleguen y te vean entrar, no te distingas por los coros que cantas, sino por el comportamiento que tienes y así dirán: “Ahí viene un verdadero hijo de Dios.”

Cómo conseguir el trabajo

Jamás pidas trabajo diciendo: “Si usted me da este trabajo, Dios lo va a bendecir.” No, tú debes decir: “Yo estoy aquí para que con mi calidad de trabajo “formidable”, su empresa salga bendecida.”

Si el evangelio no afecta nuestro comportamiento diario, no ha hecho nada. Si el evangelio no afecta nuestra calidad de servicio y de trabajo, no ha hecho nada.

Si el evangelio no afecta la calidad de trato en la familia, no ha hecho nada. Nos hemos dedicado a cantar coros durante mucho tiempo y ya basta de dedicarnos solo a eso; tenemos que levantar las vidas con excelencia. El primer milagro que Jesús hizo fue de “excelencia.”

Reflexiones finales

A veces no sabemos leer y uno piensa que Jesús sirvió el buen vino de último, pero en realidad, el buen vino fue el único que sirvió Jesús, porque el primer vino no lo sirvió Él.

Entonces, me puse a orar porque en mi conocimiento anterior mal adquirido le dije: “Señor: ¿Por qué serviste de último el mejor vino si ya no lo iban a poder degustar bien?” Y me respondió:

“No lo serví de último, fue el único que serví; además, sea de primero o de último, yo no sé hacer algo de menor calidad que no sea lo mejor.”

El Señor no sabe hacer cosas de baja calidad. Cuando hizo el mar, la tierra, los cielos, las estrellas y cuando te hizo a ti… todo lo hizo “formidable.”

El Señor hizo el mejor vino porque no sabe hacerlo de otra forma.

Dios le da la lluvia a buenos y a malos y hace llover sobre justos e injustos. Hizo el mejor vino; si lo fueran a beber o no, eso era problema de ellos.

Conclusión

Así es Dios con todo. Él hace lo mejor. ¿Para qué lo usas tú? Eso es tu problema, pero Él ya resolvió el suyo, que es no hacer nada inferior a lo mejor.

En tu trabajo, haz lo mejor. Lo que haga la empresa es problema de la empresa. Como ciudadanos, tenemos que hacer lo mejor; lo que hagan los gobiernos es asunto de ellos. Yo procuro de corazón predicar lo mejor que puedo.

¿Qué haces tú con la palabra que te doy? Es tu problema. Si decides renovar tu mente y avanzar, es problema tuyo; mi responsabilidad fue cumplida.

Cuando nos tocó construir aquí, fue formidable. Lo que tú haces con las instalaciones es problema tuyo. Estoy tratando de componer Guatemala, de arreglar su cultura, su educación y su manera de comportarse aquí y afuera.

Cuando Jesús va a hacer algo en tu vida, no esperes menos de lo mejor, pero tu fe hace que pienses en lo inferior.

Aquí vemos que el maestresala le dice al novio: “Eres diferente a todos porque de primero sirven el buen vino y de último el inferior.”

El vino que tocaba hacer era el inferior porque ya habían bebido mucho y no tenían paladar para sentir un buen vino. Pero como Jesús no sabe hacer nada inferior, no se trata del momento en que se sirve. Se trata de que, si lo va a servir, el Señor va a servir lo mejor.

No es cuestión de que tu vida antes o después sea mejor o peor; es cuestión de que, en Cristo Jesús, sea antes o después, tiene que ser la mejor etapa de tu vida, la etapa formidable, donde la gente te vea y te sienta como un buen cristiano.

Cierre

Haz las cosas como las hizo Jesús para ser diferente a todo el mundo. No importa cómo los demás se comporten en este mundo, jamás hagas las cosas para competir contra alguien. Haz las cosas lo mejor que puedas porque ese es el estilo de nuestro Señor Jesucristo.

Quiero repetir esto: El vino que sirvió Jesús no suplantó la necesidad básica de nadie; el primer milagro fue para demostrar que venía para darnos lo mejor. Por eso, Él dijo: “He venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia.”

Él vino a darnos vida, vino a dárnosla vida “en abundancia.”

Dijo que nos daba de su Espíritu “sin medida.” Cuando entregó su vida en la cruz del Calvario, lo entregó todo. Cuando derramó su sangre, no derramó solo un poco; la derramó TODA. No se murió de un ataque al corazón; dio su sangre hasta que no quedó nada en su cuerpo.

Hasta que lo que sigue después de la sangre empezó a salir; si iba a redimirnos, lo iba a hacer bien hecho. Cuando Jesús derramó su sangre, la derramó toda porque Él no sabe hacer nada inferior a lo mejor.

El cristiano se va a caracterizar por hacer lo que hace de la mejor manera posible. Dice la Biblia que saber hacer lo bueno y no hacerlo es pecado, de hecho, es la única definición clara en toda la Biblia de lo que es el pecado.

Principios para hacer cosas formidables o de alta calidad

  1. Reconoce el tiempo.

    • Juan 2:4: «Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora.»
    • Para hacer algo correcto, debe ser hecho en su tiempo. A muchos matrimonios no les ha ido bien porque lo han hecho fuera de tiempo.
  2. Pide consejo.

    • Juan 2:5: «Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere.»
    • Rara es la persona que sale adelante que no admita necesitar consejo. Para que este milagro ocurriera, los sirvientes recibieron consejo de hacer todo lo que Él les dijese.
  3. Que alguien más controle tu calidad – Busca un maestresala.

    • Juan 2:8: «Entonces les dijo: Sacad ahora y llevadlo al maestresala.»
    • La calidad requiere de exigencia y de un control de calidad.

Recuérdate que el camino hacia la excelencia es un proceso que requiere trabajo y dedicación, pero los resultados valen la pena.

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