Cash Luna – Las Resistencias

Pastor Cash Luna – www.cashluna.org

Declara tu corazón libre de toda ofensa para ser merecedor de bendiciones.

Resistencias espirituales

Recuerda que hay tres resistencias espirituales:

  1. Al Espíritu Santo
  2. A Satanás
  3. A las ofensas

De estas, la más delicada es resistirse a perdonar las ofensas. Aunque acojas al Espíritu Santo y rechaces al maligno, si tienes rencor en tu corazón no podrás recibir lo que Dios tiene para ti.

El dador de bendición

Resiste al mal, nunca al bien. El Espíritu Santo es quien ejecuta lo bueno en nuestras vidas. Los cristianos creemos en el misterio de la Trinidad: el amor del Padre, la gracia del Hijo y la comunión del Espíritu Santo. Los tres son uno y funcionan como un equipo:

  • El Padre lo diseña.
  • El Hijo paga por lo que se planifica.
  • El Espíritu Santo lo construye.

No debes resistirte a Él porque es el portador de las bendiciones que Dios planificó desde antes de la fundación del mundo.

El Señor quiere salvarnos

Jesús derrama Su sangre en el Calvario, y el Espíritu Santo nos hace nacer de nuevo como herederos de Dios y coherederos con Cristo.

  • Ejemplo de sanidad:
    • Dios Padre quiere darte salud.
    • Por las llagas de Jesús recibes la posibilidad de sanidad.
    • Es el poder del Espíritu Santo el que finalmente cura.

En el ámbito económico:

  • El Padre quiere tu bienestar.
  • El Hijo se hace pobre por ti.
  • El Espíritu Santo te da las ideas para que logres la prosperidad.

Resistirse al Espíritu Santo

Resistirte al Espíritu Santo es como tener hambre y pedir comida a domicilio que finalmente rechazas. No busques y pagues un servicio solo para cerrarle las puertas al que te lo lleva. Por el contrario, al diablo debes resistirte siempre. ¡No te canses de reprenderlo!

Perdonar para recibir perdón

La importancia del perdón

La tercera resistencia, que se refiere al perdón de las ofensas, es la que nos impide pasar a otro nivel de bendición. En Proverbios 18:19 leemos:

«El hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte, y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alcázar.»

Una persona que se siente ofendida es terrible. El rencor endurece tu corazón y levanta obstáculos que limitan la bendición. Por eso, es tan necesario buscar y otorgar el perdón.

Enseñanza de Mateo 6:12-15

«Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.»

Este pasaje nos enseña a hablarle a nuestro Padre y termina gloriosamente. Nos habla del perdón, y cuando perdonas, te perdonan. Cada uno de nosotros necesita perdón continuamente, así que otorguémoslo de la misma forma.

Pecados y ofensas

El nombre «Jesús» significa «salvador», y para salvarnos, primero debe perdonarnos. Solo el perdón trae la salvación. Cada vez que disculpas una ofensa, te salvas de algo y evitas que Dios te niegue Su misericordia.

Aprender a distinguir

Perdona todo lo que sea necesario, sin importar si es un pecado o simplemente una ofensa. No seas tan sensible. Hay personas que se ofenden con cualquier situación.

  • Ejemplo: Algunos dicen que ya no van a la iglesia porque se les pidió despejar asientos.

No se puede tratar con personas que encuentran ofensas en todo. Maduremos para poder avanzar.

Dios y el perdón

Dios tratará con aquellos que pequen contra ti, pero tú debes tratar con aquellos que piensas que te ofenden. Forma y templa tu carácter para afrontar las dificultades sin quebrantarte ante cualquier provocación.

Perdón que otorga

Recibir perdón está en función del perdón que otorgo. Si te ofenden y perdonas dentro de un año, todos los pecados que tú cometas en ese tiempo se acumulan. Cuando finalmente perdonas, recibes perdón por todas las ofensas acumuladas.

La comunicación con Dios

Nuestra capacidad de disculpar también condiciona la comunicación que tengamos con Dios. Prefiero aguantar las ofensas de la gente que sacrificar el diálogo con el Señor. Mantengo mi corazón sano y libre de rencores porque necesito sentir cerca a mi Padre.

Marcos 11:22-25

«Tened fe en Dios…»

Este pasaje destaca la importancia de acercarse a Dios con un corazón limpio. Puedes tener fe para mover un monte, pero si hay rencor en tu corazón, el milagro no se concretará.

Un corazón limpio para orar

Santiago 5:13-18

Este pasaje es claro. El justo es aquel que perdona. Nadie puede orar con eficiencia sin perdón. Sin embargo, el que guarda rencor tiene un contenedor lleno de ofensas que Dios no ha perdonado, y también un contenedor lleno de bendiciones sin recibir.

Conclusión

Si piensas que Dios no te escucha, primero revisa si tienes algo pendiente de perdonar. El ayuno y el pacto son necesarios, pero el perdón es indispensable para recibir bendición. Sin perdón, la oración pierde poder y fuerza.

No vale la pena sentirse ofendido si esto te aleja de lo que hay guardado para ti. Perdona y mantén tu comunión con Dios para vivir tu fe a un nivel de excelencia.

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