Una Familia Cristiana, de una Promesa a una Realidad

La Salvación y el Reto Familiar

«Y ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú, y tu casa.» – Hch 16:31 (VRV1909)

Así comienza este proceso tan difícil en la actualidad: una familia completa convertida a Jesucristo. Sabemos que en estos momentos la iglesia del Señor sufre un terrible problema profetizado por Jesús para los tiempos finales: «Habría tanta maldad, que la mayoría dejará de tener amor hacia los demás.» – Mt 24:12 (VDHH).

La Multiplicación de la Maldad

La maldad se ha multiplicado y el amor de muchos se encuentra frío. Una de las causas principales la manifiesta Pablo en su primera carta a Timoteo:

«Porque el amor del dinero es la raíz de todos los males: el cual codiciando algunos, se descaminaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.» – 1 Ti 6:10 (VRV1909)

Materialismo y la Iglesia

En la actualidad, el materialismo es una de las principales dificultades que sufre la iglesia. En Venezuela y quizás en el resto de América Latina, observamos que un gran porcentaje de la población del cuerpo de Cristo son mujeres. En nuestra sociedad aún patriarcal, el hombre, como cabeza de hogar, ha puesto su mirada en las cosas de la tierra, impidiéndole abrir los ojos a la verdad que es Cristo.

  • Existen familias donde solo uno de los hijos es cristiano.
  • En algunos casos, el hombre del hogar es el único creyente.

Lo importante es que Dios es fiel a sus promesas. Si Él dice en su palabra que si tú crees, tú y tu casa serán salvos, es porque Él lo hará.

Esfuerzo y Valentía

«Esfuérzate y sé valiente.» Asume el reto de buscar tu salvación y la de tu familia. No dejes que el enemigo siga usurpando el lugar de Dios en el corazón de los tuyos.

El Reto de Ser Cristiano

¿Por qué es un «reto»?

Te preguntas: ¿Por qué debo esforzarme y ser valiente? Cuando decides nacer de nuevo y entregar tu vida a Jesús, eres sellado por el Espíritu Santo. Como leemos en Gálatas 5:16:

«Por lo tanto, digo: Vivan según el Espíritu…»

Y en Gálatas 5:22-23:

«En cambio, lo que el Espíritu produce es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, humildad, dominio propio…» (VDHH)

Esto significa que comienzas un maravilloso cambio, donde el protagonista es el Maestro de Galilea, manifestado a través de su Santo Espíritu.

Los Desafíos en el Hogar

Sin embargo, hay un detalle que causa dolor en ese nuevo creyente: su hogar no vive conforme al Espíritu de Dios, sino conforme a la carne. «Porque los que viven conforme a la carne, de las cosas que son de la carne se ocupan; mas los que conforme al espíritu, de las cosas del espíritu.» – Ro 8:5 (VDHH).

Lo más difícil es cuando tu carne comienza a «pudrirse», desprendiendo un olor desagradable para aquellos que viven según los pensamientos del mundo. Puede que ya no te entiendan, porque quieres proclamar que ya no eres tú, sino Cristo que vive en ti.

Un Cambio Significativo

Sacrifica ese «yo» para empezar a ser un instrumento de poder y gloria en las manos del Señor, dándole toda la gloria y honra al Rey de Reyes y Señor de Señores. Tu entorno es el mismo, pero TÚ has cambiado.

No te preocupes, no todo es una tragedia. Este proceso es temporal. Tu testimonio empezará a fluir dentro de esos corazones duros. Hay una frase que dice:

«Predica el evangelio y si es necesario, habla.»

Cuando la obra redentora de Dios pisa tu casa, ya no hay vuelta atrás. Tu conducta reflejará al Señor en tu vida diaria.

La Promesa de Salvación Familiar

Realizando el Sueño

En este preciso momento, empieza a hacerse realidad tu sueño, el cual quizás te costó horas de oración, vigilias, ayunos y muchas formas de clamar a Dios. Poco a poco, cada miembro de tu familia empieza a declarar a Jesucristo como su suficiente Salvador.

La salvación no es un proceso grupal; es individual. Gozarte porque tú llevaste la luz de Cristo a tu casa es lo que te convierte en propietario de esa promesa cumplida.

Mi Testimonio Personal

Todo esto lo viví en mi vida. Fui el penúltimo en aceptar a Jesús como mi Señor. La que se decidió a apropiarse de esta promesa fue mi madre, y no imaginas cuánto daño hicimos a su corazón mis hermanos y yo cada vez que actuamos según nuestra propia sabiduría.

Pero así, cada uno empezó a abrir los ojos y a convertirse a Dios. Hoy solo falta nuestro padre, pero por FE sabemos que él no es la excepción. Muy pronto lo veremos testificando de lo que ha hecho Cristo en su vida.

Como lo he vivido, tú también lo vivirás. Te gozarás cada vez que tu hogar empiece a caminar tras las pisadas del Carpintero. Para que puedas disfrutar de esta realidad y afirmar como lo hizo Josué:

«Yo y mi casa serviremos a Jehová.»

Conclusión

No importa lo que hoy estés pasando. Cree y sigue orando. Dios hará que esta realidad que vivió Josué pueda ser viva para ti.

Que Dios te bendiga. Recuerda que la oración del justo tiene poder y que es posible ser parte de las promesas de Dios. Que la gracia de nuestro Señor sea contigo, dándole la gloria y la honra a Él, que es quien la merece.

Saludos, tu hermano en Cristo desde Venezuela. Puedes visitarnos en nuestra página: www.jovenesxcristo.com y déjanos tu huella.

Publicaciones Similares